jueves, 31 de marzo de 2011

Cuánto ganan los Presidentes

Cuánto ganan los presidentes de América

TuSalario.org/Paraguay. Lugo está en la 12° posición de la lista. Conoce el sueldo de los mandatarios de la región.

Barack Obama es el presidente americano mejor pagado de América, con un sueldo mensual de 33.394 dólares, según publica el diario colombiano El Tiempo.

Detrás, aparecen el guatemalteco Alvaro Colom y el mexicano Felipe Calderón, quienes lo acompañan en el podio con US$ 18.657 y US$ 16.524.

Cuarto en la grilla se encuentra la brasileña Dilma Rousseff, que cobra US$ 15.619, y luego Sebastián Piñera, cerrando el grupo de los que cobran más de 15 mil billetes de la divisa norteamericana. El millonario empresario suma a las ganancias que le reportan sus empresas unos US$ 15.042 por gobernar su país.

José Mujica cobra US$ 11.721 por estar al mando del Uruguay.

Aun más modestos -apenas por debajo de los US$ 10.000- son los ingresos del colombiano Juan Manuel Santos (US$ 9.968) y del venezolano Hugo Chávez (US$ 9.175).

Entre el noveno y duodécimo Jefe de Estado, los salarios disminuyen desde los 6.000 a los 4.500 mil dólares.
En este grupo figuran el ecuatoriano Rafael Correa (US$ 6.194); el peruano Alan García (US$ 5.793); el salvadoreño Mauricio Funes (US$ 5.182); el paraguayo Fernando Lugo (US$ 4.877), y la argentina Cristina Kirchner (US$ 4.506)

En último puesto aparece el boliviano Evo Morales, cuyo sueldo es 16 veces menos que el de Barak Obama: US$ 2.008. mensuales.

(Publicado el 28 de febrero de 2011)


 

miércoles, 30 de marzo de 2011

Reemplazable pero Irresistible

Reemplazable pero Irresistible

Econ. Gloria Ayala Person

Presidente de Cadiem Casa de Bolsa

gayala@cadiem.com.py

 

 

En el actual mundo globalizado, donde la competencia no es el almacén de la otra cuadra, sino el comercio ubicado quizás exactamente al otro lado del mundo, independiente de la profesión, rubro o actividad económica que realicemos, es sin duda fundamental construir las fortalezas de nuestra propia competitividad.

 

La competitividad fundada sobre los valores y habilidades nos permiten sobresalir frente a los bienes y servicios ofrecidos en el mercado, nos dan la posibilidad de darle un valor agregado que sea apreciado por los clientes en términos monetarios, es decir que nos elijan entre los demás y podamos crear riqueza.

 

Habilidades… don, magia y encanto

Las aptitudes técnicas fundamentales para crear el producto o servicio y comercializarlo, resultan frecuentemente insuficientes para competir, pues no agregan valor a menos que puedan ser diferentes a las aptitudes que posee nuestra competencia.

 

Identificar la fortaleza de nuestro producto o servicio, no significa solo mirarnos el ombligo para compararnos internamente lo maravilloso que somos, sino implica la capacidad de poder conocer el entorno (clientes, proveedores, competencia, gobierno, comunidad, medio ambiente) y encontrar que capacidad es realmente relevante y diferenciadora de los demás productos o servicios que podrían sustituir al nuestro o simplemente reemplazarnos como opción para el cliente.

 

Es sencillo encontrarnos fortalezas, lo difícil es que nuestra competencia no las tenga. Si mi negocio consiste en vender hamburguesas, la posibilidad de destacarme en forma sustentable en el mercado es mínima. La cantidad de opciones que tiene mi potencial cliente es infinita, desde comprar otras hamburguesas, o simplemente optar por otras comidas rápidas. Por más deliciosa que sea la hamburguesa que ofrezco al mercado, siempre habrá otras que quizás sean o más ricas, más rápidas o más baratas. Quién solo se prepare para "vender" hamburguesas, probablemente tenga una vida comercial muy corta.

 

Debo encontrar que habilidad, transformada en una suerte de irresistible magia, ofrecer al mercado. Podría decir que no vendo hamburguesas, sino ofrezco la experiencia única de disfrutar de un ambiente diferente, donde puedo conversar con amigos mientras comparte una comida liviana preparada a su gusto.

 

Con éste sencillo ejemplo pretendo ilustrar la complejidad que implica el ser competitivo, el destacarse frente a los demás con un producto o servicio en forma sustentable implicaría por tanto, tener la capacidad de convertir una habilidad técnica en una experiencia única para el cliente, quién nos elegirá por un conjunto de percepciones que sería irresistible.

 

Temor, amor, respeto

La sociedad y por ende la economía que construimos en ella, no está exenta a las normas de conducta que aprendimos en la familia, núcleo básico donde aprendemos las leyes de relacionamiento. Así hay quienes consideran que deben conquistar y otros que pretenden imponer y acorde a ese modelo actúan también en el mercado.

 

El que considere que su producto es excelente y que el mercado no lo puede valorar, está con un problema delicado de miopía; pues si el mercado no lo aprecia, su producto simplemente no tiene ningún valor. En el mercado usted no puede imponer absolutamente nada, lo debe conquistar.

 

En el mercado, el temor como forma de ganarse respeto es una herramienta absolutamente inútil. Usted debe hacer gala de sus conocimientos y sus habilidades humanas, pues habilidades técnicas serán valoradas en la medida que las pueda aplicar y demostrar, por ello debe ganarse el amor y respeto de sus clientes, para luego mantener su fidelidad a través de la excelencia.

 

He perdido la cuenta de tantos profesionales, informáticos, técnicos, carpinteros, herreros, plomeros, electricistas y pintores excelentes que he conocido, pero lastimosamente solo recuerdo a un par a quienes volvería a llamar, porque es común considerar que el trabajo se debe realizar "cuando" el contratado lo quiera hacer, "como" lo quiera hacer e imponiendo al cliente lo que debe aceptar. Eso a veces significa no llegar a hora, mentir en el plazo de entrega, variar los precios a causa de "problemas ajenos a la voluntad", etc.

 

Estas condiciones borran las habilidades y destacan la arrogancia con la que consideramos al cliente, a ese mercado que está ansioso de productos y servicios donde se respeten sus necesidades. Debemos aprender a escuchar a ese mercado, lo que nuestros clientes quieren y precisan es la mejor herramienta para poder ofrecer un producto con el valor agregado que será apreciado en términos económicos. ¿Quiere ganar más dinero?, debe saber lo que su cliente quiere y proveerlo.

 

La época donde la aptitud era suficiente para vender nuestro producto o servicio ya no existe, hoy la actitud de calidad con enfoque al cliente es la habilidad que precisamos para crear valor, para que el cliente nos distinga y nos elija entre todas las opciones que tiene a su disposición. La actitud es la manera de reconocer con éxito que si bien nuestro producto es reemplazable, podemos convertirlo en absolutamente irresistible. Sigamos hablando de dinero, así aprendemos a manejarlo mejor.


 
 
Artículo publicado en el Diario ABC Color, Suplemento económico.
Agradecemos a la Econ. Gloria Ayala Person por facilitarnos este artículo.

 

lunes, 28 de marzo de 2011

Finanza saludable

REGLAS PARA UNA SANA FINANZA PERSONAL
     Es muy común escuchar que las personas no gozan de buena salud, a raíz del apremio económico. Vale decir, que muchos coinciden en afirmar que si tuvieran mayor disponibilidad de dinero, o no debieran tanto, serían inclusive, más felices.
     Pues bien, si eso es así de cierto, debemos entonces mejorar nuestras finanzas. Por ello, finanza saludable es aquella que advierte a tiempo las siete (7) reglas capitales.
Primero: Gastar solo lo que se gana.
     Si gasta más de lo que gana, está creando un hoyo del que no podrá salir fácilmente, salvo que gane la lotería.
Segundo: Registrar los gastos.
     Es importante conocer cuáles son nuestros pasivos. Ahhhhh, primero hay que identificarlos. Sí, así es. Muchos pensamos que un bien determinado, como un vehículo, una casa, un departamento amoblado y sin uno en el centro de la ciudad es un activo, sin embargo, cuan equivocado estamos. Eso en realidad, podría más bien considerarse -en una economía saludable-, como un pasivo. Por ello, es importante determinar exactamente cuáles son nuestros gastos, y si existen fugas.
Tercero: Mantener un área de comodidad y ser abierto.
     Esto resulta para algunos sumamente fácil, y para otros, muy difícil. Encontrar un buen equilibrio depende de mucha prudencia y bastante análisis. Normalmente mayor comodidad, representa mayor gasto. Pero a la vez, no ajustar un nivel de comodidad básica, podría genera peores resultados.
     Respecto al conformista, es aquel que no quiere más capacitarse, que prefiere siempre más de lo mismo, sin abrirse a las nuevas posibilidades o exigencias en su caso. Ábrase a nuevas ideas, a nuevas posibilidades.
Cuarto: Ahorrar objetivamente.
     El ahorro siempre significó un ítem poco claro de determinar, pues la objeción radica en la siguiente cuestión: ¿para qué ahorrar?
     Merece por ello, un análisis adecuado dentro de nuestras finanzas. El ahorro simple o sin fundamentos o sin objetivos, no tiene valor, más allá de una previsión sin mayores justificativos. Dinero parado y sin objetivos, es dinero inútil, y al final desaparecerá, pues el dinero desaparece a través del tiempo. Citamos el artículo como sigue: "Puede conocerse entonces el dinero, sus variantes, su formación y culminación, en especial (mi favorita) su devaluación (pues todos creen que el dinero en el banco es impermeable, pero olvidan retasarlo con la inflación y depreciación). Es oportuno así recordar la antigua rebaja de las monedas de oro en Roma" [ver artículo]
     Ahora bien, no estamos en contra del ahorro, y por el contrario, una buena finanza está fundada en sus ahorros. Pero somos de la tesis que dicho ahorro debe necesariamente estar enfocado en objetivos que permitan la utilidad del ahorro, para la formación de una finanza adecuada. Así, sería favorable ahorrar para comprar un activo. 
Quinto: Tratar a las finanzas como un asunto personal.
     Es necesario enfocarse en nuestra propia finanza. Y esta regla se ajusta a la segunda citada, que se refiere a la exigencia de "registrar nuestros gastos". Un tercero, difícilmente pueda saber cuánto gastamos, o qué gastamos nuestro dinero. Entonces, solamente (y en forma honesta) podemos autodeterminarnos respecto a nuestra finanzas, dejando de lado a los terceros.
Sexto: Cuidar el uso de las tarjetas de crédito.
      Las tarjetas son la esclavitud personificada en pagos mensuales e interminables.
Séptimo: Evite compras innecesarias.
     Las compras inncesarias se ajustan a la regla tercera y cuarta, respecto a la comodidad y el ahorro. Así, puede querer tener un televisor plasma de 42", para ver cómodamente en mi casa el partido de fútbol o la película que tanto me gusta, pero al pensar en el costo que tiene, y en la deuda en la que me voy a meter, por doce largos meses, ¿valdría la pena?, o serviría un televisor de 30", para el efecto. Entonces, apliquemos allí la cuarta regla. A quién a veces no le sobra unos pesos, y puede con gusto inclusive, obtener otros, para ahorrar para comprarse la tv 42". Es disciplina, paciencia y domar a nuestro ser interior.
FINANZAS | AHORRO | COMPRAS | GASTOS INNECESARIOS | TARJETAS | REBAJA

(Respecto a este artículo, fue obtenido de Internet, pero readaptado, pues tenemos entendido que en realidad pertenece a Kiyosaki)